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Relato
Isla Reunión 2008, 4.000 metros de rápeles en los agujeros del infierno
Miércoles, 2 de Septiembre de 2009
 

Sol Ríos, Miriam Lanaspa, Annabella Fairtlough, Pilar Rojo, Dani Martín, Pedro Rincón, Dani y Santi Padrós decidieron trasladarse durante un completo mes a Isla Reunión para enfrentarse a los más famosos y duros barrancos del mundo.

 

¿El resultado? 13000€ volatilizados; 25 horas de vuelo! (ida y vuelta); 29 días en la Isla; 21 descensos realizados; 500m. de cuerda destrozados. 4000m. rapelados. 30Km recorridos en barrancos. 30 piñas. 40 aguacates. 12 pollos asados. 5 litros de Ron bebidos; Mas de 150 Dodos abiertas (cerveza local)

Nuestras inquietas mentes buscan siempre como realizar nuestros sueños. Así, hablando con Sol Rios, empezamos a planear el viaje a la “Isla Fantasia”. No tardamos en formar un grupo de profesionales barranquistas, nos juntamos hasta ocho participantes, cada uno con sus cualidades.

Medio año planeando, estudiando, buscando, pidiendo y comprando diversidad de artilugios para esta loca aventura.

Todo listo para nuestra partida desde Toulouse. Bueno todo no: ¡la agencia no había cerrado bien la compra de los billetes y por poco nos quedamos en tierra! Mitad del equipo aterriza a 9 de septiembre en la isla, con el culo inquieto y la noche en vela.

Y mientras esperamos al resto, comenzamos pronto con los barrancos. Entramos en el Bras Eli II, para calentar motores. Un buen aperitivo para la expedición, una pequeña muestra de lo que puede ser un barranco Reunionés.

Tres días más tarde ya estamos todos reunidos en la Isla. Nos afincamos en Salazie, con la intención de entrar al Trou de Fer lo antes posible y así ir cumpliendo objetivos.

El Trou Blanc, Le Voile de la Mariee, El Roches, el Tres Cascades, después un diluvio universal, brrr…. ¡nos quedamos en la entrada del St. Suzanne con un caudal de rafteros!

Durante esa agradable estancia en el húmedo Circo de Salazie, contactamos con Guías locales, controlamos el retorno del trou de Fer y recopilamos info de barrancos de los que desconocíamos su existencia. El mal tiempo nos obliga a reprogramar los siguientes días y partimos hacia el Circo de Cilaos donde esperamos encontrar un tiempo más decente.

Así de madrugón empalmamos las 3000 curvas del viaje de Salazie a Cilaos, con el barranco de Ferriere, que nos aproxima un poco a lo que pueden ser los descensos de la zona.

Un poco inquietos por los descensos realizados, queremos empezar con los clásicos de la Isla y decidimos continuar con el Fleur Jeunes, versión integral.

18 de setiembre, 7 de la mañana, desayuno comunitario en la pequeña choza, la logística es perfecta, repartimos los rápeles y las cuerdas entre 5 guías que estamos allí. Así nos permite equipar tramos del barranco muy velozmente y descender un grupo grande sin perder tiempo.

A las 10 de la mañana abandonamos el coche para empezar con el Mini Fleur Jeunes, corto, intenso y muy elegante. Destacan las vías deportivas equipadas en sus paredes, ¡nostalgia de escalador! Al paso de nuevo por el coche un pequeño tentempié para alimentar el gusanillo de Sol, que siempre anda dispuesto a engullir algo, je, je.

Es mediodía, nos precede un grupo comercial, y empezamos la progresión por los bloques del cauce. No tardamos en adivinar el corte bestial donde está la sucesión mas bonita de rápeles del Fleur Jeunes.

Así y como había sido programado empieza la labor. Primero, Miriam, después Marten, Sol, Miriam, yo y Dani Padrós, nos zampamos esos primeros rápeles en menos de una horilla que nos deposita a la cabezera del C55. Continua el encadenamiento de rápeles que me permite terminar el tramo y seguir con mi labor de “cameraman”. El equipo funciona perfectamente, ágil, veloz y preciso, es super bonito ver como rapelan varias personas a la vez y se monta y desmonta todo perfectamente.

Dejamos ese mágico rincón del barranco en una penosa progresión por bloques hasta la “sale a manger” que nos ofrece bonitas vistas sobre la cascada del ferriere.

El merecido “papeo” nos llena de fuerzas para proseguir con los dos C60m, que nos depositan en el el Bras Rouge; nos queda un increíble rápel espeleológico que nos lleva a las profundidades de un corte llamado “la chapelle”. Boquiabiertos por la belleza del lugar, deambulamos ya por un cauce fluvial buscando el sendero que en dos horas nos devolverá a la civilización. Detrás quedan mas de 8 horas de actividad y uno de los descensos míticos de la Isla.

Sin más seguimos disfrutando de los Barrancos de este tranquilo Circo de Cilaos: el acuático Bras Rouge, donde experimentamos la fuerza de una cascada de 50m. que nos deja a todos sin adrenalina. Luego un interesante Etangs Inferieur y un poco descendido Salazes que da fin a nuestra estancia en Cilaos.

Próximo objetivo Trou de Fer (Bras mazerin). Viendo nuestra buena progresión lanzo la propuesta de un descenso non-stop en jornada. Los pensamientos son varios, valoramos todos los factores, hablamos de “alpinismo ligero”… Afincados en la Gite de Pic de Sables (recomendada y agradable), nos sorprende una pequeña erupción del volcan, del Piton de la Fournaise, je, je, ¡por poco no la vemos en directo! Allí decidimos la logística, reorganizamos el material, últimas compras y descanso.

Al día siguiente, descargamos el equipo en la gite de “bellevue” donde dormiremos antes del descenso, y vamos a dejar los coches a Salazie, mientras el resto del team controla la aproximación.

Durante el día solo se habla de cómo, cuándo, dónde y quién. Se percibe cierta tensión por la actividad que nos precede. La cena nos relaja y nos retiramos para el corto sueño.

23 de setiembre, son las 3:40a.m y estamos recogiendo las mantas de la Gite antes de tomar ese aguachurri francés al que llaman café. Tampoco importa, es tan temprano que estamos insensibles. A fuera se respiran 10ºC y hay niebla. Como robots seguimos los impulsos de nuestros cerebros cargamos las mochilas y echamos a andar. Demasiado temprano para pensar, nadie habla, nadie escucha, nadie está, somos como seres inertes que buscan un flujo de agua que seguir, al que no llegamos hasta entradas las 6 de la mañana. Sensación extraña la de ponerse el neopreno a esas horas, generalmente son los crampones y los piolos quien se visten de madrugada y no la “goma”.

Miriam, ya despierta, ha instalado el primer rápel después de cruzar una poza a nado, la cual nos despierta bruscamente.

Rapelamos la primera vertical de 150m. como si fuéramos arañas empezando a tejer una nueva trampa mortal. Allí por primera vez me doy cuenta de que la cuenta atrás ha empezado, o le metemos caña o nos van a dar las mil aquí dentro. El primer C50 acuático va por dentro de todo el chorro, es una fantástica cascada acanalada y muy transitable. Proseguirá un increíble C72, antes del increíble ”agujero del infierno”. Tenemos debajo 300m. de caída, con un chorro de agua que dibuja en el vacío una infinidad de arcos iris. Se nos pone el corazón a mil, los cerebros empiezan a desvariar, perdón, siguen desvariando.

Pasan las horas, conseguimos tener montada toda la vertical del 300m. Sol, monta el C24, Dani el C20, yo el C18, Marten el C100 y Miriam el C86. Así nuestros protegidos, Annabella, Pilar y Pedro, encadenan los 300m. sin darle respiro a sus descensores. La operación se invierte y el primero pasa a ser el último, empieza el desmontaje. Casi al final, la cuerda de 120m. decide atascarse en la reunión mas chunga de todo el barranco, brrr… a base de tirones conseguimos hacerla venir intacta, uf, uf, uf, pensábamos que la perdíamos. La otra cuerda larga (130m.) sufre varios roces y tal cual toca el suelo, la seccionamos en un 50, un 30, y dos cachos mas para un mejor transporte. Son las 2:30 pm y llegamos al bloque vivac, que no paramos ni a mirar. Ya comidos entramos al majestuoso corredor de Caberne, donde de nuevo una cuerda atascada retrasa al equipo de desmontaje casi 45 minutos. Por fin y ya de noche llegamos a la cabaña de “braconier” que marca el final del barranco.

Estamos cansados, hace mas de 14h. que estamos en guerra y nos queda un largo retorno. Comemos y terminamos el agua que nos queda, la de beber claro porque al rato empezará una insistente lluvia que nos acompañará durante la infinita y nocturna procesión. El cielo se apiada de nosotros y para que no suframos mas de la cuenta nos suelta 2000 l. mas de agua durante otras 3½h. más que tardamos en salir de ese agujero (de día y sin peso es un camino de 1½h!).

Una de la mañana, no tenemos cerveza, pero si techo. Unos granos de arroz cocinados con mucho amor nos meten en la cama. Ahí quedaron 18h. de actividad y un entorno que no creo volver a ver en mi vida si es que no vuelvo para verlo ahí. - Buenas noches compañeros.

Jolines, me duele todo, tengo las manos que parece que haya escalado 1000m. de granito, las patas que haya corrido una Maratón, me duelen hasta los abdominales, vaya salvajada que nos curramos ayer, ¡pero con alegría! Ya andamos maquinando la próxima.

Compras y desplazamiento del campo base al Plain des Palmistes, probablemente el sitio más lluvioso del mundo...

Las estadísticas no fallan: llueve, llueve y llueve, brrrr. Un día de reposo y atacamos otro de los conocidos, el Dudu. Sigue lloviendo, el caudal nos parece practicable y no tardamos en empezar a rapelar la primera vertical. La recepción de una caída de 130m. provoca movimientos de agua parecidos a las olas del mar. Pasamos un fantástico C75 para entrar al famoso rápel final de 95m. La espectacularidad del sitio nos conmueve, la lluvia se ha convertido en tormenta, por suerte el rápel va por fuera el chorro, todo y que nos parece estar completamente dentro. El retorno sorprende por su verticalidad y algunos pasos de escalada. Se nos hacen las 16:00 que llegamos al coche sorprendidos porque la cascada del Dudu superior ¡ha doblado el caudal!

La lluvia nos tiene parados tres días más, maquinamos y organizamos el descenso del Coloscopie. Conseguimos hacernos con permisos verbales para su descenso, un poco polémico (por la creación del parque Nacional), y aprovechamos el día anterior al descenso para controlar su compleja aproximación.

¡Buenos días! diana a las 2:00 a.m, salimos a las 3:00 a.m de casa y a las 4:00 y bajo la lluvia empieza el nuevo peregrinaje, que se alarga hasta las 9:30 a.m. Unos húmedos bocadillos y repartición de cuerdas y tareas. Me toca la “R3”, bajo la cascada, fresca ducha matinal. Al recuperar la cuerda se atasca y empiezan los trabajos verticales. Un poco de fuerza, que no maña, soluciona el tema. Se suceden los rápeles incesantemente. La “R” que debería seccionar el 70, en 50 y 20 no existe o se la ha comido el lobo. Un poco más de ingeniería para descolgar a Solet hasta la “r” original. De allí, y bajo el diluvio universal, empieza la mejor parte del barranco, con un magnifico C86 que nos introduce a la parte más encajonada. Llegamos al final muy rápido, 9 rápeles y menos de una horilla de curro, cada uno con su cuerda equipa y desequipa una vertical. Cansados llegamos al Corridor de Bras Caverne que evidencia un aumento del caudal. Son las 16:00, hemos digerido todos los víveres y retornamos en media hora hasta nuestro vehículo, contentos y asombrados de los escondidos rincones que ofrece la isla. Un día más, sigue la precipitación y apuntamos hacia el “Bras Sec”, pensando que si está demasiado cargado habrá que abortar. Bien, si tenia que estar seca la primera parte hasta la R5 hay manguerazo con lo cual la retirada será casi segura. Aunque no evidente: trepadas vegetales, ataques de avispas, mmm… ¡¡no fácil!

El mal tiempo nos tiene cercados en plan des Palmistes, siguen cayendo millones y millones de litros de agua y otras tantas Dodos. Hacemos una incursión al vecino Bras Noire para entretener la jornada, manguerazo transitable, y más humedad.

Pasan los días y se empiezan a terminar las posibilidades, apostamos por el Takamaka III. Llegamos al Parking en un día de perros, por suerte en 5 min. Aclara un poco y se motiva el personal. Hacemos la aproximación y en la presa del inicio uno currantes nos avisan de la reparación de una turbina con la consiguiente apertura de la presa “no se sabe cuando”, brrrrr… De cabeza, yo no me creo na, y con “Marten” para allá que nos metemos. Tres grandes agujeros forman este tramo del Takamaka, con un caudal bestial al que no nos avecinamos, seria imposible realizar un rápel por ese cauce. El entorno vuelve a ser grandioso, la dimensión exagerada, el ruido, el aire, la fuerza que emana la naturaleza en esos rincones es infinita. En dos nos lo zampamos realmente rápido, y la 1½h. de salida nos hace sudar de lo lindo.

Visto el sitio lluvioso, decidimos ir a explorar la “riviere de Languevin” donde otros 4 barrancos confluyen en un sitio llamado ¡¡“el colector”!! Madrugón de nuevo, aparcamos los coches y a Solet, que no anda muy fina y salimos con intención de descender el “bras de mouses”. Casi 6h. no bastan para localizar la entrada al barranco, la selva se resiste. Esa noche nos homenajeamos con una barbacoa todo decidiendo una próxima exploración hacia el “bras de Mouses”.

De nuevo muy temprano, estamos cansados pero andamos a buen ritmo, tenemos controlada un 70% de la aproximación. Nos cuesta casi otras 4h. el restante 30%. Por fin y un poco desganaos enfundamos la goma y empezamos el verde periplo por ese torrente montañoso. Unos pocos rápeles nos llevan al famoso colector, donde un “cap blanc” triplica el caudal, haciéndonos extremar las precauciones en la progresión. Se suceden los afluentes y llegamos a los dos rápeles clave del “colector”.

Un tibio sol nos deslumbra mientras observamos las características del encajonamiento. A un primer salto de 8m. le sucede una cascada con mucho caudal de 12m. Miriam prueba de rapelarla, pero la cantidad de agua no le permite descender y remonta a la “r”. Dani Marten se decide a saltar para montar el guiado, la piedra de la cual salta es muy resbaladiza y debe saltar con decisión e impulso. Desaparece en la parte inferior de la cascada, desde nuestra “r” parece que se ha empotrado a la pared… tarda en salir a flote pero por fin unas burbujitas y una cosa blanca sale de la poza con manos alzadas y el pulgar levantado, ¡buf! ¡Joder que susto! Todo ok! Guiamos el rápel y finalizamos otra larga y selvática jornada. Durante el retorno a casa se hace patente el cansancio. Con pocas ganas no esta claro si afrontar el temible “Cap Blanc”. ¡El barranco en cuestión está considerado uno de los más difíciles de la isla y del mundo! Las características son, verticalidad, caudal elevado, constante y rápeles instalados por dentro del flujo hidráulico. Durante la cena se forma el trío explorador: Sol Rios, Dani Martin y yo mismo. Mas madrugón y a reandar casi el mismo camino por tercera vez consecutiva. Esta vez sorprendentemente lo bordamos y en 3 horas y cuarto nos zampamos la aproximación. Ese Dani que se lo curra con el 100 en la espalda, peazo jabalí!

Equipamos todo, un olvidado sol nos acoge agradablemente y empezamos a disfrutar de nuestra adrenalina ya activa. Proceso estudiado, repartición de rápeles y tareas, Dani, Sol y yo, así empezamos, a cada uno le tocará rapelar lo que le toque, teniendo como pasajes claves dos rápeles rampa con pozas colgantes, rebufos y tiburones.

Conseguimos llegar al 5º rapel, 56m. la poza de recepción esta increíblemente movida pero no comporta problemas. Le sigue un C34 donde Sol sufre un pequeño resbalón que le hace quedar atrapada por el caudal. Consigue salvar la situación rapelando con un control absoluto, mientras el agua intenta arrancarla de su arnés y estamparla a la poza. Sale asustada pero intacta de la poza, ¡ole!

Nos esperan aún dos rapeles muy técnicos donde el control para no ser arrastrados por el agua durante el rápel debe de ser perfecto, un resbalón y el agua nos arrastraría sin remedio hasta el mar.

Terminamos el “cap blanc” en la confluencia con el Bras de Mouses, aún 6 rapeles y de nuevo el colector que saltamos como locos, cansados, sin una gota más de adrenalina, contentos de nuestro logro y esfuerzo. Ya rollo hippie, cenamos en una de esas cabañitas reunionesa, y organizamos material para rematar la faena con el Taka I. Nuestro amigo Julien (guía local) nos acompañará en nuestra última aventura en la isla.

Nos ponemos el neopreno en el mismo parking, el barranco tiene el caudal justo para entrar y el día es perfecto. 8:15 y empezamos con el C68 del primer rápel, la jornada se plantea magnifica, con Julien requipamos algunas instalaciones y progresamos por la parte vertical con mucha calma y relax.

Llegamos al increíble “mini trou de fer”, rapelamos el C60 y saltamos otros 12m.

De ahí para abajo empieza la parte llamada acuática, el hilo de agua inicial se ha convertido en un caudal considerable. Continuamos entre toboganes y saltitos con recepciones movidas que no llegan a comportar problemas. Con ambiente distendido y mucha calma disfrutamos de una jornada soleada en ese fantástico cañón que parece un parque acuático.

Salimos del río un poco antes de la presa, ya que se ha abierto un nuevo camino que evita el contacto con la estructura artificial y otros tantos temas legales. 2h. de marcha y charla nos depositan a nuestros vehículos donde unas Dodos rematan la faena.

Terminamos con eso nuestro viaje, Julien nos acompaña hasta el último momento en la isla, allí quedan buenos recuerdos, mucho cansancio, mucha alegría, tantas emociones, adrenalina y la mayoría de nuestras cuerdas!

 
 
 

 





 

 

 

 

 

 

 
 
 
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