Cornus albus, cuerno blanco (Cornalvo), así llamaron los romanos al embalse que contruyeron hace dos mil años cerca de Mérida por su parecido al asta de un toro. Es el embalse más antiguo en activo del mundo occidental aunque algo más pequeño que el vecino de Proserpina, también de la época. Ambos abastecían de agua potable a Emérita Augusta, capital de la Lusitania, una de las tres provincias en que fue dividida la Península Ibérica por Roma.
Pasamos por lo alto de la presa y nos metemos por un estrecho sendero que va entre jaras pringosas durante un buen trecho y vamos viendo la presa y su torre a nuestra izquierda.
Llegamos al ángulo que hace el cuerno y salimos del jaral, ahora vamos por terreno más abierto donde van tomando protagonismo los alcornoques y encinas, hay ejemplares de gran tamaño. En este parque hay gran cantidad de aves, siendo la reina la cigüeña negra.
Llegamos a la punta del cuerno y pasamos un paso canadiense antes de atravesar el arroyo de Las Muelas. Empezamos a hacer el camino de vuelta hacia la presa mientras podemos disfrutar de la belleza de las flores silvestres que cubren las orillas del embalse.
Es fácil ver ejemplares de galápago tomando el sol en las rocas que afloran del embalse.
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