La alpujarra aislada entre montañas, siempre ha ofrecido su carácter de fortaleza natural como baluarte para resistir a los que intentaban penetrar en su interior. Por ello, la alpujarra ha sido escenario de rebeliones y hechos singulares, que han contribuido decisivamente a conformar el carácter y personalidad de la comarca, convirtiéndose en una de sus señas de identidad, que la han hecho universalmente conocida.
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