Este itinerario nos conduce hasta una torre de observación de tres pisos de altura que nos permite una amplia visión de todo el Parque. Se puede observar la disposición de las formaciones vegetales, carrizales-eneales y masegales, la entrada del Gigüela en el Parque, las tablas del General, de Las Aguilas, La Uña; y los tablazos centrales que bordean la Isla de los Asnos, donde las concentraciones de anátidas y fochas son abundantes.
El camino hacia la torre transcurre por la orilla suroeste del Parque Nacional, a lo largo del cual hay cuatro observatorios faunísticos que nos adentran en las tablas de Prado Ancho. Anátidas y rálidos son frecuentes en periodos húmedos, limícolas y ardeidas en periodos secos. Carriceros y buitrones nos acompañarán en nuestro recorrido, el estridente canto del triguero desde sus posaderos, el elegante vuelo de las canasteras en primavera.
Durante el invierno, desde la torre de Prado Ancho, el punto más alto de observación de todo el Parque, donde es recomendable usar un telescopio terrestre, veremos al ganso común de paso hacia el sur, y la espectacular entrada al dormidero de la grulla común que llega al Parque a mediados de octubre para pasar el invierno. Desde aquí veremos también al aguilucho pálido si esperamos al atardecer en invierno. El establecimiento de la colonia de cría del abejaruco común, en los arenales próximos a la torre. Al sisón y al alcaraván en los prados cercanos a Prado Ancho.
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